martes, 02 de mayo de 2006
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Si hubiera un premio a la mejor película de animación de todos los tiempos "The Wings of Honneamise" sería la que tendría más oportunidades de llevarse el premio gordo. Al menos entre la comunidada más seria de otakus. Una absoluta obra maestra que fracasó en la taquilla de su país y casi acabó con la carrera de GAiNAX

Otro mundo, otro tiempo. Eso hay que tenerlo claro desde la primera entrada. Música fina, arte preciosista, una historia extraña pero dramática a decir más. Alguien dijo por ahí que era como una mezcla entre Tarkovsky y Win Wenders, pero en "monos animados". En este otro mundo y otro tiempo, la Royal Space Force fue creada en el país de Honneamise con el propósito de conquistar el espacio. La nación está en una carrera espacial contra República, una nación vecina, eternos adversarios. Pero tras varios experimentos fracasados, el proyecto parece no ir a ningun lado. Los miembros de la Royal Space Force son flojos e indisciplinados, con una formación espiritual a medias, inmersos en un lugar rarao y acelerado, en el que se pasó de la Revolución Industrial a la Carrera Espacial sin puntos medios. De ese dato inicial se desprende una trama compleja y madura, que enreda lo que parece ser una historia bastante simple, una historia de chico conoce a chico (pero en otro mundo), aunque de esto hablaremos más adelante.

La ambientación es uno de los aspectos mejor logrados del filme. La historia se desarrolla en un mundo ficticio que refleja en gran medida al nuestro, en este mundo la tecnología ha avanzado pero esto no ha impedido que la gente abandone la tradición y su devoción religiosa. Muy en la estética steampunk, la tecnología de este lugar parece estar conectada al vapor y a los primeros generadores electricos. Hay aviones de estilizado diseño, pero funcionana a hélice, de la moisma forma como todo lo radicalmente avanzado aparece lleno de válvulas. Ucronía, no hay mejor palabra para definirlo. El reino de Honneamise se podría concluir que es una mezcla entre Japón y los EE UU y la república que rivaliza con ellos, llamada República a secas, es un amalgama entre Rusia y China.

Para crear este mundo se tuvo que hacer un tremendo esfuerzo por parte del equipo creativo. Todos los conceptos de ese mundo ficticio son completamente originales, desde los cubiertos que usan en la mesa, hasta la forma de las máquinas. Sin duda que este cuidado por el detalle hace difícil creer que esta película sólo haya tomado 3 años en crearse. Ademas de los diseños de mechas, vestuario y escenarios; es de destacarse el impresionante diseño de personajes de Sadamoto Yoshiyuki, que posee un estilo realista muy distinto del clásico estilo de las demás películas de animación japonesa.


Volando cada vez más alto


El cadete Shiro Laddhat, se unió a la Royal Space Force por no ser aceptado en la aviacion naval, carece de esperanzas para el futuro, y sobre todo, de fe en sí mismo, pero esta forma en que Shiro ve la vida cambia una noche en que conoce a una joven, que está empeñada en hacer llegar la palabra de Dios a todas las personas... Shiro se siente atraído por esa joven y a la mañana siguiente visita la casa de la muchacha para conocerla mejor. El nombre de la joven es Leiqunni Nondelaiko y vive con una niña de nombre Mana. Tras conversar un rato, Shiro le comenta que él es un soldado de la Royal Space Force y la principal misión de esta fuerza es la de llevar al hombre al espacio exterior. Leiqunni, asombrada por lo que escucha, anima a Shiro a continuar con su misión, ya que considera que el trabajo de la fuerza espacial llevará a la humanidad un paso más adelante.

Las palabras de Leiqunni, reavivan el interés de Shiro por la misión y el día siguiente cuando el oficial a cargo solicita un voluntario para la misión, no duda en ofrecerse como tal; ante la incredulidad de sus compañeros (y del propio oficial). Todos piensan que Shiro esta demente y que el ofrecerse como voluntario a sido la peor decisión que pudo haber tomado. La misión es difícil y hasta ese momento todos los voluntarios han fallecido en vuelos de prueba. Pero Shiro sabe que él es diferente y logrará superar ese reto.

Paralelamente, el Reino de Honneamise está a punto de entrar en guerra con la República vecina y dado la falta de resultados de la Fuerza Espacial, y los gastos que generará el futuro conflicto, el proyecto para enviar a un hombre al espacio esta a punto de ser suspendido... Cerca del final, las fuerzas armadas de la República han desembarcado en Honneamise. Pero las fuerzas militares no son las que impulsan la historia de los pueblos. El final de la película es impresionante. Los juegos políticos entre el Reino y la República conducen a un enfrentamiento militar con máquinas de guerra de estupendo diseño. Las fuerzas enemigas penetran en Honneamise rumbo a la plataforma de despegue del cohete. Las batallas aéreas y la música actúan efectivamente para situarnos en un punto de vista en el que vemos el heroísmo de los combatientes malgastado en las pequeñeces humanas de los gobernantes.

La secuencia final resume la historia del mundo de este mundo, desde las cavernas, el neolítico, las guerras, los descubrimientos, el desarrollo de la tecnología, como todos los escalones que han tenido que pasar para que Shiro llegue al espacio y rece por su planeta. Es una visión global de la existencia de los pueblos que hace ver todo el enfrentamiento bélico que sucede antes del despegue como algo insignificante.

Debut (y casi fibal de) GAiNAX

Las alas de Honneamise se puede definir pecadora de demasiada precision. Algunos, acostumbrados a monstruos, robots y accion, se enfrentaronn a una pelicula demasiado intelectual y lenta. Tanto que sus resultados en taquilla estuvieron a un nivel desastroso, muy por abajo de lo invertido. Cuestión muy problemática cuando se trataba del debut de GAiNAX, una nueva compañia que entraba en el negocio del animé.

Pero junto con los fans de mechas imposibles existe un publico en busqueda de una historia, de un significado, de una poesia o dotados de una particular atencion por los detalles. En este caso podran asistir a una pelicula cientifica y matematica, y al mismo tiempo poetica y profunda. Tanto así que el filme acabo convertido no sólo en un objeto de culto, sino en un notable ensayo de cine-arte animado.

Como una especie de rey Midas moderno, el estudio Gainax tiene la capacidad de convertir en oro todo lo que pasa por sus manos. Hoy en día hablar sobre cualquier anime producido por ellos, no sólo es sinónimo de éxito comercial asegurado de antemano, sino que además la crítica se encuentra rendida a sus pies desde hace y a bastante tiempo, con todo lo que eso significa. Resulta más que obvio que la serie de TV de Evangelion fue la gran responsable de que esto comenzara a suceder. Sin embargo, la historia de Gainax no ha sido siempre color de rosa.

Si bien la presencia del manga y el anime ha sido muy fuerte en Japón a partir de mediados del siglo pasado, sin dudas fue en los 70 y principios de los 80 cuando logró su mayor esplendor. Por esa época (aparte de emitirse muchas de las mejores series de la historia) comenzaron fenómenos impensables hasta ese entonces como por ejemplo los negocios especializados y las convenciones. Justamente en el año 1981 habría de celebrarse en la ciudad de Osaka la Daicon III, es decir la expo anual de ciencia ficción. Allí un grupo de fanáticos del anime que estaban metidos en la organización presentaron un corto animado que causó sensación entre sus pares. Entusiasmados por ese "éxito", este grupo de compañeros universitarios al poco tiempo abrió un negocio con merchandising exclusivo de sci-fi al que llamaron General Products, y de a poco algunos de sus miembros fueron involucrándose separadamente ya en el campo profesional de la animación (tuvieron participación por ejemplo en Macross y Nausicaä). Luego de estas experiencias aisladas, sumadas a la realización de varios cortos propios -realizados bajo el nombre de Daicon Films-, el grupo se consideró lo suficientemente maduro como para abrirse camino entre los gigantes de la industria.

En la Navidad del año 1984, se fundó el estudio GAiNAX. El debut profesional sería una película para cines llamada Honneamise no Tsubasa (Las Alas de Honneamise) y ya esta obra presentaban una trama compleja, psico-filosófica y basada principalmente en las interrelaciones humanas de la pareja de protagonistas (Shirotsugh "Shiro" Lardhat y Leiqunni Nondelaiko). Este film, también conocido como Royal Space Force, fue un dolor de cabeza para hacer: tardaron casi tres años en llevarlo a cabo, salió una verdadera fortuna y de postre resultó muy poco exitoso, sin embargo demostró la capacidad de riesgo de GAiNAX, misma que una década despues les daría letras mayúsculas y éxito comercial con Neon Genesis Evangelion.
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