Contra lo que muchos creen, en México hace tiempo que descubrieron la forma de ser originales. Por eso pueden decir con orgullo que sus historietas tienen propio carácter. Uno que va mas allá de las Influencias extranjeras. Kaliman es la prueba viviente de que en otros lados también hay mucho por decir.
Mas de alguno que sea joven, quizás viendo en televisión algún capitulo de las series de Chespirito, recordara esa típica frase que emitía el comediante Ramón Valdés como una ironía: “Por que invocaste al Chapulin Colorado, no podía ser Batman, Superman o Kaliman”.
Ese nombre que parece tan lejano y muy desconocido nació en tierras aztecas de la mano de dos hombres de Radio: Rafael Cutberto Navarro y Modesto Vázquez, este ultimo de origen cubano quien le propuso a su compañero de trabajo la creación de un radioteatro de aventuras y que aprovecharan una idea que venia hace tiempo rondándo su mente. Durante su infancia soñó con un personaje exótico, destinado a hacer el bien pero imponiendo un concepto diferente, que llamarían la “violencia blanca”. Un personaje que basara su poderío en la fuerza mental, inteligencia y que se caracterizara por su bondad y su irrestricto respeto a la vida, incluso de sus más sanguinarios y despiadados rivales. Con estas premisas por delante, es que nace Kaliman, El Hombre Increíble para el radioteatro en 1963, pero el suceso demoró muy poco en llegar al cómic, donde el suceso crecería hasta transformarse en un mito en Centroamérica y México, llegando incluso hasta países como Estados Unidos, Colombia, Ecuador y Argentina. Dando paso posteriormente a un par de películas con actores de carne y hueso hechas en México, con locaciones en Egipto y Brasil.
En 1965 se publica el primer cómic, de mano del dibujante mexicano Leopoldo Zea quien participa en las primeras historietas, más la supervisión del proyecto de los creadores del personaje, apoyados en la mano del experimentado escritor Víctor Fox, y posteriormente a una serie de renombrados guionistas y dibujantes mexicanos. Los Profanadores de Tumbas con un total de 10 números y un tiraje en su primer numero de 100.000 ediciones rápidamente se transforma en un suceso, dando paso a un sin fin de sagas y aventuras ininterrumpidas por 26 años, con un breve receso, para nuevamente ser retomada hasta el día de hoy. El cómic se ha editado en diversos formatos, desde el formato tradicional de cómic, pasando por ediciones de bolsillo, libros recopilatorios y ediciones de lujo. Las ilustraciones con el tiempo pasaron del original tono sepia, hasta llegar a formatos a color, aunque este ultimo fuese criticado por los fans y coleccionistas quienes veían en los simples dibujos de sus primeras etapas mayor realismo y magia.
Las claves del éxito de este personaje pasan por el sabor diferente que desde un comienzo le fue concedido por sus creadores. La imagen de un hombre musculoso y de fuerza impresionante, quien en su físico no veía las claves del éxito ante su lucha por el bien sino que en el dominio de la mente sobre el cuerpo, se convirtió en todo un atrayente para los lectores.
Kaliman a diferencia de los héroes tradicionales venidos desde Estados Unidos, viene desde un reino ubicado en las entrañas de la Tierra conocido como Agharta. Al llegar en su niñez a la superficie es adoptado por un rey hindú, quien lo convierte en su heredero, pero por las envidias de otro aspirante al trono, es abandonado en la selva, desde donde comienza a vagar entre monasterios Lamas y Mongolia para llegar en un barco a Africa, donde finalmente toma cuenta de su situación y decide regresar a Kalimantar, su país, a hacer justicia. Finalmente el usurpador muere en manos de una cobra después de matar a la madre adoptiva de nuestro héroe.
Con este sino, Kaliman que ya había estado con los monjes lamas, vende sus pertenencias y renuncia a su trono para volver nuevamente al monasterio a recibir lecciones de su maestro Ralma por cuatro años, con la firme convicción de dedicar su vida al bien una vez concluido su aprendizaje. Entre las cualidades de este personaje, destaca el que nunca haya matado a ninguno de sus oponentes y entre sus poderes destaca su conocimiento del arte de hablar con los animales y el dominio de Ciencias como la telepatía, telequinesis, desdoblamiento, actus mortis (muerte fingida), y otras áreas del dominio de la mente. Otra característica que resalta en la figura de este personaje es su vestimenta, muy similar en detalles a otros superheroes tradicionales como por ejemplo, lo ajustado del traje complementado además con una capa, resaltando en ella el blanco como color principal, y el turbante que denota su origen en la India.
Sus hazañas y aventuras son dignas por lo exóticas y fantásticas de la imaginación de Emilio Salgari, situaciones policiales al más puro estilo de Arthur Conan Doyle o de Allan Poe, del cine de matinee de los años cuarenta y con un aire que nos recuerda a las posteriores aventuras de Indiana Jones. Se ha enfrentado a toda clase de peligros y criminales; piratas, gansters, enmascarados, dioses mitológicos, supervillanos, extraterrestres, monstruos, traficantes, hechiceros, científicos locos e incluso vampiros, demostrando con esto una versatilidad única de parte de los guionistas, que a pesar de muchas veces parecer estos elementos imposibles de juntar, logran historias increíbles con un ritmo vertiginoso del cual cuesta sustraerse y dejar de admirar.
Actualmente la historieta goza de una excelente salud en México, aunque injustamente ha sido olvidada y poco reconocida con el paso del tiempo en el resto de América. En todo caso, la cantidad de fans que actualmente existen es considerable.
En si, Kaliman es un perfecto ejemplo para las nuevas generaciones de guionistas y dibujantes de cómic de nuestro continente, de que con imaginación y apego, es posible recuperar y formar una personalidad y características propias en el cómic latinoamericano, mirando hacia dentro de nuestra historia en este arte, y sin tanto enfoque hacia Estados Unidos y Japón como modelos. Un cómic mas cercano a nuestros valores de sociedad como ocurre en Europa.